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Pérdidas de agua en sistemas APR: detectarlas por inferencia antes de que lleguen los reclamos

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En la mayoría de los sistemas de Agua Potable Rural, la primera señal de una pérdida de agua no es un sensor: es un reclamo. Un socio nota que paga por un consumo que no reconoce, o el comité detecta que el volumen extraído del pozo no cuadra con lo facturado. Para cuando ese reclamo llega, la fuga —si es que existe— puede llevar semanas o meses activa.

Por qué las pérdidas de agua rara vez se ven a simple vista

Una fuga en una red rural extensa casi nunca es visible. Puede estar bajo tierra, en un tramo de baja circulación, o manifestarse solo como una pérdida gradual de presión que nadie está monitoreando de forma sistemática. El resultado es un patrón conocido en la gestión APR: agua que se extrae del pozo, se factura menos de la que se extrae, y nadie puede decir con certeza en qué tramo de la red está la diferencia.

Qué significa detectar pérdidas “por inferencia”

No siempre es necesario —ni económicamente viable— instrumentar cada metro de la red para encontrar una fuga. La alternativa es trabajar con los datos que ya existen y cruzarlos:

  • Balance hídrico por sector: comparar cuánta agua entra a un sector de la red versus cuánta se factura en ese mismo sector. Una brecha sostenida en el tiempo es la primera señal de pérdida, sin necesidad de haber visto la fuga.
  • Patrones de reclamo: los reclamos de consumo anómalo, agrupados por zona geográfica, suelen concentrarse cerca de donde realmente está el problema — antes de que nadie lo haya confirmado en terreno.
  • Caída de presión asociada a horario: una pérdida de presión que se repite en ciertos horarios, más que aleatoria, apunta a un punto específico de la red y no a variación normal de consumo.

Cruzando estas tres fuentes, un comité puede acotar la búsqueda de la fuga a un sector específico de la red, en vez de recorrerla completa — reduciendo drásticamente el tiempo y el costo de la inspección en terreno.

El costo real de no detectar a tiempo

Una pérdida de agua no detectada no solo significa menos ingresos por facturación — significa que el sistema está extrayendo más agua de la fuente de la que necesita, en un contexto donde muchas zonas rurales del Maule ya enfrentan restricción hídrica estacional. Cada litro perdido en la red es un litro que no está disponible para otro socio, ni para épocas de menor caudal.

De la reacción a la prevención

El objetivo final de este enfoque no es solo encontrar la fuga actual, sino cambiar el modelo de gestión: de esperar el reclamo del socio a tener visibilidad continua que permite intervenir antes de que la pérdida se vuelva un problema de continuidad operacional para todo el sistema. Esto es exactamente lo que la telemetría con evidencia —que revisamos en el artículo anterior— hace posible a mediano plazo: cada dato adicional que el sistema captura reduce el margen en que una pérdida puede pasar desapercibida.